viernes, 12 de diciembre de 2008

Poca vergüenza

No me explico como tuvo cara el señor Felipe Calderón para mirar de frente a Matilde y Alejandro Martí, los cuales recibieron por parte de su hijo el reconocimiento post mortem Summa Cum Laude otorgado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Esto cuando hoy por la mañana la revista electrónica Reporte Índigo documentó que la Procuraduría General de la República a través de la Subprocuraduria de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) desde el 2003 tenía conocimiento de los plagios hechos por la banda dirigida por Humberto Ortiz “el Apá”.

Tengo claro que los presidentes no son magos, que la realidad los supera y solo son un engrane dentro de una enorme maquinaria que les marca el paso. Calderón no se escapa de esto, además sumémosle que tiene las “manos limpias” amarradas por todo lo que empeño en afán de arribar a la presidencia. El secuestro del joven Martí no es su culpa, el primero de diciembre del 2006 tomo posesión de un país impregnado de delincuencia organizada, la cual ha llegado a poner contra la pared en varias ocasiones a las autoridades de seguridad, pero si tiene responsabilidad al no tomar cartas en el asunto y dejar que las dependencias de seguridad sigan en las mismas manos, esas que no dan resultados.

El combate a la delincuencia no se hace con discursos señor Calderón, su “operación limpieza” no deja de ser eso, discursos que algún asesor le escribe, porque dudo mucho que usted los escriba y menos que tenga la capacidad para improvisar alguno. ¿Por qué no hace la limpieza desde arriba?. ¿Por qué el empeño de mantener a García Luna en la Secretaria de Seguridad Pública (SSP)?. ¿Qué me puede decir de las narcomantas dirigidas a usted acusando a García Luna de proteger a cierto cártel de la droga?. ¿Qué le debe a este señor que lo defiende a capa y espada?.

Después de tantos señalamientos y documentos en contra de García Luna es tiempo de sacudir las dependencias de seguridad, en especial la SSP. De se cuenta, el secretario de seguridad esta atado de manos, ni siquiera en la caída del avión del Mouriño dio la cara, siendo que por el cargo que desempeña debió haber sido de los primeros en salir a escena.

No sé que tenga en mente señor Calderón, pero poca vergüenza la de usted. Si no puede renuncie.

Daniel Ponce Licéaga

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